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lunes, 8 de julio de 2013

Articulo de opinión sobre la Escuela de Cristo de Tíjola, del tijoleño Manuel Pozo Oller, Vicario Episcopal en Almería

Sólo queda una Escuela de Cristo en nuestra diócesis de Almería. Muy pocas en España. Esta institución, desconocida para muchos, hasta hace bien poco tenía su asiento en un buen número de parroquias de nuestra diócesis. Por desgracia han ido desapareciendo, muchas de ellas, por una interpretación precipitada de la llamada a la renovación que supuso la celebración del II Concilio del Vaticano. Sea como fuere, la ciudad de Tíjola, su comunidad católica, conserva una joya donde la fe y la tradición han ido conformando la vida del pueblo y el talante de sus gentes. Me propongo en varias colaboraciones hablar de esta institución, glosando su historia y espiritualidad.

Las Escuelas de Cristo nacen como fruto de un movimiento espiritual de renovación de la Iglesia que nació a la sombra del gran concilio de Trento. La figura más sobresaliente es, sin duda, san Felipe Neri, cuya vida y obra se ha visto revalorizada recientemente con el éxito por la difusión de la excelente película del autor italiano Giacomo Campiotti, que lleva por título “Prefiero el Paraiso” (2010).

La intención de los fundadores del movimiento de las Escuelas de Cristo no era otra que educar cristianamente a sus miembros para que fueran “buenos discípulos del divino Maestro”. Para tal fin se constituyen las Escuelas de Cristo fijando en setenta y dos miembros el número tope de sus componentes en recuerdo del envío misionero de Jesús a semejante número de sus seguidores para anunciar el Evangelio. Las reuniones semanales se llevan a cabo en el oratorio en un clima de oración, alegría y penitencia con una proyección apostólica y social notable.

La Santa Escuela de Cristo de la ciudad de Tíjola aparece en la primera relación escrita de Escuelas implantadas en España junto a otras trescientas ochenta y siete. Es un dato que habla por sí solo de la pujanza y actualidad de esta venerada institución emergente del siglo XVIII. Se constituyeron por aquel entonces Escuelas de Cristo, dentro de los límites de lo que actualmente es hoy la diócesis de Almería, en Albox, Almería, Bacares, Fines, Lijar, Huércal Overa, Lúcar, Mojácar, Nijar, Purchena, Serón, Sierro, Suflí, Tahal, Tabernas, Vélez Blanco, Vélez Rubio y Vera. Poco a poco irán aumentando en número como por ejemplo en Nijar donde se conservan en buen estado los libros de actas siendo un aporte verdaderamente importante para la historia de la parroquia así como de la villa.


Los libros de Actas de la Escuela de Cristo en Tíjola fechan su fundación el día 6 de abril del año mil seiscientos ochenta y cuatro, por tanto estamos celebrando en este año los trescientos veintinueve años de su erección canónica. Las licencias eclesiásticas y demás requisitos se recibieron de manos del obispo de Almería, a la sazón Fray Andrés de la Moneda, habiendo transcurrido treinta y un años desde la fundación de la primera Escuela en España en el Hospital de los Italianos en Madrid. Hay que hacer notar que prácticamente desde la fecha de su fundación hasta nuestro días se han celebrado sin interrupción sesiones semanales en la mencionada ciudad de Tíjola.

En el momento de la constitución y erección canónica de la escuela en Tíjola pertenecen a ella cinco eclesiásticos y veintiún seglares con un objetivo prioritario “alcanzar la santidad”. En las mencionadas primeras Actas se señalan con nitidez los medios sencillos para conseguir tal objetivo prioritario, a saber, “el estudio del Evangelio, la práctica de las obras de misericordia, la devoción eucarística y mariana”. La naciente y floreciente Escuela tendrá como modelo paradigmático la identificación con los primeros pasos de la Iglesia recogidos en los sumarios del libro de los Hechos de los Apóstoles donde se lee que la comunidad se reunía, oraba y todo lo tenían en común.


Ha pasado el tiempo pero las intuiciones reformadoras tridentinas se han tornado en actualidad evidente en este momento de la historia donde la Iglesia nos llama a una nueva evangelización. Con el paso de los días las joyas van adquiriendo mayor valor. Algo parecido ocurre con esta institución singular que mira al pasado para agradecer a Dios tanto bien realizado y se compromete en el presente a vivir el Evangelio como movimiento de laicos orgánicamente constituidos.

Fuente: Almeria24h.com

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