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jueves, 29 de diciembre de 2011

Antonio Herrera, ultimo entrenador del CB Tíjola triunfa en Portugal


Herrera, rodeado por toda la plantilla, en la foto oficial del club.

• Dirige al Barreirense que presiona a los intratables Benfica y Oporto
• El equipo ha obtenido nueve victorias consecutivas en la primera vuelta

Admirador de los pensamientos de Eduardo Punset y discícpulo del veterano Pepe Laso, el entrenador sevillano Antonio Herrera (Pilas, 1975) ha puesto patas arriba la Primera División del baloncesto portugués al frente del F.C. Barreirense, un equipo tan histórico como humilde. Con nueve triunfos consecutivos en la primera parte de la temporada, incordia con descaro a los dos grandes dominadores de la competición vecina (la LPB) Benfica y Oporto.

Con Herrera en el banquillo, el Barreirense es cuarto en la liga, está clasificado para la Final a cuatro de la Copa de la Liga (Copa Hugo Dos Santos) y para la Final a ocho de la Copa de Portugal. Un aluvión de alegrías para desterrar tristezas pasadas (la temporada anterior, el Barreirense había ganado sólo tres partidos y, hace dos, seis...) que tiene una explicación. «Mi primer objetivo fue lograr que mis jugadores se dieran cuenta de que, con trabajo y esfuerzo, podían llegar a competir en la Primera División (incluidos los tres extranjeros, la plantilla tiene una media de edad de 22 años). Y vaya si se lo han creído».
«Pero, a pesar de estos magníficos resultados, el equipo tiene que mejorar. Necesitamos progresar en muchos aspectos para tener opciones de seguir en puestos de play off. Sobre todo necesitamos seguir mejorando individualmente a cada jugador y que éstos sigan dispuestos, como hasta ahora, a recorrer un kilómetro mas que los demás».

Si no supiéramos de quién hablamos, cualquiera atribuiría al mismísimo Joan Plaza la frase anterior. El actual técnico del Cajasol Banca Cívica es otro de los mentores que marcan el camino a seguir por Antonio Herrera. No sólo porque ambos comenzaron desde lo más bajo, Plaza, en equipos escolares como Betsaida, Sta.Trinidad y St. Adrià; Herrera, en el C.B. Pilas de su pueblo natal. También porque trabajaron codo con codo en el Real Madrid en la temporada del estrellato del barcelonés, con los títulos de la ACB y de la antigua ULEB (2006/07). Entonces, Herrera estaba al frente del filial madridista en la LEB.
Pese a su juventud, acumula experiencia en un buen número de banquillos nacionales que le ha valido para dar el salto al baloncesto luso.

¿Por qué la emigración? «El verano pasado,
Promobys Tíjola (donde entrenaba desde 2007) decidió a última hora no volver a jugar en LEB y me vi fuera del mercado en España. Fue una buena oportunidad para buscar trabajo fuera. Tenía preparado un año de estudio en diferentes universidades americanas con el fin de aprender su metodología de la enseñanza y técnicas de entrenamiento. Pero, por motivos familiares y por lo atractivo del proyecto del Barreirense, preferí quedarme en Portugal».

Ahora, Antonio Herrera aspira a dejar huella en su deporte predilecto con una filosofía muy clara. «Mi baloncesto parte del espíritu de lucha de los jugadores. Quiero que mis equipos tengan confianza, coraje y constancia. La entrega al cien por cien es absolutamente necesaria todos los días; quiero jugadores con hambre. Quiero generar un sentimiento compartido de objetivo común en mis equipos; pensar primero en el equipo. Siempre lucho contra el egoísmo individualista. No quiero que mis equipos jueguen a verlas venir; quiero esfuerzo físico, defender con intensidad...».

Licenciado en Dirección y Administración de Empresas, de su forma de entender el deporte se comprueba que él también está entregado al aprendizaje. Además del citado Plaza y de Aíto García Reneses, siente veneración por Pepe Laso, el padre del técnico del Madrid Pablo Laso y una institución en el baloncesto patrio. «Pepe me ha enseñado a ser entrenador y a ejercer como tal dentro y fuera de la cancha. De él he aprendido todo lo necesario para mejorar técnicamente a los jugadores».

Herrera, que acaba su vinculación con el Barreirense en junio de 2012, aguarda con ilusión la llamada de algún club de la ACB, aunque ahora sólo se centra en culminar con el mayor éxito posible su periplo luso y en seguir progresando. «Para el futuro no me marco una meta, sino un camino. Y estoy en el camino de mis sueños. Ser el mejor entrenador posible es mi único objetivo».

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/12/25/andalucia_sevilla/1324848119.html

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