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jueves, 24 de noviembre de 2011

El alcalde de Tíjola dice que si ha incumplido la ley retirará la bandera.

El regidor lamenta falta de comunicación de la Junta, mientras que el delegado asume que debería haber enviado “un escrito con la normativa previamente”

La bandera española, símbolo representativo de todos los habitantes de este país, no ha podido enturbiar las buenas relaciones existentes entre el delegado de Obras Públicas de la Junta, José Manuel Ortiz y el alcalde de Tíjola, Mario Padilla (PP). Tras la negativa por parte del Ayuntamiento tijoleño de retirar la bandera situada en una rotonda ante la petición de la Junta hasta en dos ocasiones, ambos dirigentes políticos han reculado, asumido posibles errores y han abierto una puerta al diálogo.

El alcalde de popular entiende que “el desconocimiento de las leyes no exime de su cumplimiento”, pero recuerda que a día de hoy no tiene comunicado alguno “donde se señale qué normativas o ley se infringe”.

Cuestión de formas El desencuentro entre ambas administraciones, por lo tanto, parece más una cuestión de formas que un cruce de acusaciones con tintes políticos. Y es que fue la ausencia de una notificación previa por parte de la Consejería de Obras Públicas y Vivienda hacia el Consistorio lo que motivó al alcalde a defender la bandera colocada en una farola de 15 metros. “Esa es la molestia que hay, la forma de actuar, no otra. Si hay que retirarar la bandera se quita, pero ponte en contacto conmigo, comunícame qué hay que hacer y si hemos infringido alguna normativa”, explica Padilla. Lo “último que se querría” desde el Ayuntamiento de Tíjola, asegura su alcalde, es que la bandera situada en una carretera cuya gestión pertenece a la Junta, “perjudicara la seguridad de los conductores”, pero advierte de qué ocurrirá si finalmente tiene que quitar el emblema. “Si hay que retirar la bandera se quita la bandera, pero también la farola, que es propiedad del Ayuntamiento y que se encarguen de iluminarla”.

José Manuel Ortiz, delegado de Obras Públicas y Vivienda, comprende la intención del alcalde tijoleño, pero explica que “no está permitido colocar ningún tipo de publicidad, como tampoco banderas que puedan afectar a la seguridad vial”. Aún así reconoce, al igual que el alcalde, que él también pudo cometer un error y pone de manifiesto el peligro de crear un precedente si no actúa. “Si se deja esto habrá personas que quieran poner otras cosas como anuncios de restaurantes u otra señalización, despistando a la conducción”, manifiesta Ortiz Bono. “Hablamos con el alcalde y por mi parte, creo que tendría que haberle mandado por escrito la normativa para que la conociese. Es verdad que no se mandó, pero existe diálogo entre los dos”, dice.

Llamada al diálogo De igual modo, el delegado de Obras Públicas ha expresado su intención de dialogar con el primer edil popular para encontrar una solución”Estoy dispuesto a hablarlo con Mario y llegar a un acuerdo”.

A pesar de la insistencia que el Gobierno local y parte de sus vecinos han mostrado cada vez que los empleados de la Junta han acudido a retirar la bandera, a Mario Padilla le ha sorprendido la repercusión que han tenido estos hechos. “Todo se polemiza y se politiza. Lo último que me esperaba era tanta repercusión. A la bandera le pasa como a la madre de uno, que donde esté, está bien puesta”, añade el alcalde recurriendo al sentido del humor.

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