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viernes, 17 de diciembre de 2010

Escuchar A Los Demás


Articulo escrito por la Tíjoleña: Resurrepcion Espinoa desde EEUU. Foto Noticia: Resurrepcion Espinoa

Este artículo fue publicado en "The Times" en EEUU. Desde aquí le agradecemos que quiera compartir con nosotros este articulo, y como no, que quiera que todos los tijoleños también sepamos de la existencia del mismo.

Los últimos seis meses han presenciado la muerte de dos seres queridos. El primero fue Gato, mi gato bilingüe, admirado durante quince años por sus talentos en ambos lados del Atlántico. Después se marchó mi tío Antonio, el único de su generación con el que se podía hablar. Una tarde lluviosa en septiembre de 1993, estaba lavando los platos cuando oí llorar a una criatura afuera. Encontramos a un animal pequeñísimo acurrucado contra los cimientos de la casa que, aunque estaba medio muerto de hambre, le bufó a Charles cuando trató de cogerlo.

"Déjalo, si eso es lo que quiere," dije yo. Yo crecí en un ambiente rural donde no había con qué mantener a los animales de compañía. El cabrero tenía perros que trabajaban con él, pero los gatos eran vagabundos que sobrevivían de ratones y de las sobras. Pero Charles dijo que si lo dejábamos afuera se moriría, así que me mandó a la tienda a por leche en polvo. Unos meses después, Gato era el miembro de la familia más ocupado. Si estaba resfriada me cuidaba, estirado a mi lado; me despertaba exactamente a la hora que tenía que levantarme; me ayudó a escribir mi primer libro, bien acomodado encima de mi cabeza, mirando fijamente la pantalla de la computadora. Le ayudaba a Charles a escribir música, escuchando cuidadosamente encima del piano, maullando y moviéndose para expresar su opinión.

En cuanto a Antonio, yo me crié creyendo que estaba enfermo. Por el pueblo se rumoreaba que se lo habían traído enfermo del seminario. Vivió con sus padres hasta que murieron, sirviendo de sacristán en la iglesia de mi pueblo en el sur de España. Mis padres se reían de él. Decían que no estaba enfermo, pero que lo pretendía para no tener que trabajar. La labor de Antonio en la iglesia y las tres ermitas del pueblo mostraba talento y dedicación, y a las mujeres les encantaba el primor con que arreglaba las flores y los manteles, pero esto no se consideraba "trabajo."

Hace doce años lo visité y le regalé una caja de lápices "American Original." Se emocionó mucho y me invitó a que subiera al dormitorio que había sido de mi padre. Allí, en una caja antigua de madera, tenía sus tesoros. Junto a elegantes fotos de él y sus amigos, había un montón de dibujos en papel de ese barato que se pone frágil con el tiempo. Un pie trazado a lápiz parecía digno de ser el de Dios en la Capilla Sixtina. Había otros dibujos, pero ese pie encarnaba lo que es divino en el arte. Los sacerdotes habían comprendido, y le buscaron un maestro en otro pueblo. Arreglaron las cosas para que pudiera vivir en el seminario mientras tomaba clases de arte. Pero su madre insistió en que volviera al pueblo para hacerle compañía. Así que le aparecieron los síntomas de esa enfermedad misteriosa que se convirtió en su modo de vida. Cuando su madre murió, el dolor que sentía por haber tenido que abandonar su arte se desbordó. Una noche tomó todas las ropas y fotos de su madre, las llevó a la colina a la salida del pueblo, y las quemó. Pero la tranquilidad regresó. Le habían ordenado diácono y estaba envuelto en la vida religiosa del pueblo. Su enfermedad se había curado.

Aunque me paré a escuchar a Gato y Antonio, me pregunto cuántos grandes espíritus he fallado en descubrir porque no los escuché.

3 comentarios :

Me gusta que una tijoleña, separada fisicamente de su pueblo por tantos kilometros,siga unida sentimentalmete a su tierra.Que gracias a este medio tan maravilloso llamado internet y como no,a Adolfo Guiard por mantener la pagina activa, podemos comunicarnos con nuestros paisanos expresando sus sentimientos y sus recuerdos. CHURE UN BESO. las fotos ya tienen unos pocos de años, según me ha comentado mi hermana.

Chure:
Como recordarás, es así como siempre te hemos llamado las generaciones próximas a la tuya. Sobre todo, quienes estabamos cerca de tu entorno.
En varias ocasiones, visité tu casa con tu hermana Ana. Eran unos tiempos especiales, tan distintos...

Me ha alegrado mucho encontrarme con este texto tuyo. Ha sido conmovedor y he comprendido muchas cosas. Pequeños detalles que tienen un trasfondo muy importante. Gracias a ti he conocido más y comprendido a tu tío Antonio. Siempre me pareció una persona entrañable, generoso, lo que llamamos un buen hombre.

Un abrazo, Mª José Corral.

!Hola, Ana y María José! !Qué comentarios tan bonitos! La verdad es que es un placer compartir todo esto con vosotros. Me ha emocionado mucho que hayáis tomado el tiempo para leer el artículo y mirar las fotos, que saqué en 1986.
tíjoladigital es un sitio muy bonito y pienso seguir visitándolo. Así que hasta la vista. Felices Fiestas!!!!
Chure

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